sábado, 8 de octubre de 2011

La calculadora



  -¿Cuánto queda para llegar, Antonio?
  -Si el tráfico no nos toca mucho las narices unos diez minutillos.
  -Parece que atrás están nerviosos, no lo entiendo,y menos entiendo aún que utilicen una ambulancia con todos los adelantos para transportar a un enfermo al que le sangra la nariz.
  - ¡Pero mira que eres animal Vicente! Una hemorragia nasal como la de este señor puede esconder las cosas más raras que puedas imaginar. Te lo digo yo que llevo catorce años transportando “ganao”.
  -Tal vez tengas razón, estos se comunican mucho con el hospital desde que salimos. Tanto correr nos va a acarrear un nuevo servicio esta noche. Parece que vamos a destajo, joder.
  -Es lo que tiene trabajar en Emergencias Gutiérrez, que se cobra por servicio y no te puedes dormir sabiendo que los de Ambulancias La Salud están al acecho todo el santo día para levantarnos todos los portes que puedan.
-Pues a mí ya me joden con las preguntitas los jefes todo el día. Que sí cuantos servicios hemos hecho, que cuanto combustible hemos gastado, que cuanto queda para llegar a ver si hacemos otro viaje.  ¡Joer con la calculadora!
  -Preparados atrás, señores, que ya llegamos.
  -Vamos, deprisa, háganle un escáner, esto no parece tener fin - dijo el médico de a bordo a los de Urgencias. Sangra sin pausa desde hace una hora.
  Al cabo de un rato, la familia del enfermo ya sabía que la hemorragia “espontanea” podría estar provocada por un tumor en el cerebro.
  -Doctor –la esposa del enfermo intentaba mantener la calma pero también tenía su calculadora- de confirmarse  ¿cuanto tiempo vivirá Leopoldo?
-Depende de muchos factores, señora. Vamos a observarlo y en unos pocos días tendremos respuesta a todas las dudas. De momento la hemorragia está controlada y el tumor localizado. Lo demás requiere de estudios con cautela. No nos podemos precipitar.
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  La reunión fue fría, como siempre lo era en esos casos. La parte económica del centro contra la sanitaria.
  -Es un tumor, dice el informe del Doctor Vílchez. ¿Qué probabilidades de curación hay en un caso como este, doctor?
  - En estos casos, si ponemos todos los medios de que disponemos y dadas las características del enfermo, la zona afectada y el tamaño yo diría que un veinte por ciento de curación total, un cuarenta con secuelas y otro cuarenta de fallecer en un espacio de dos semanas. Es decir, sesenta de vivir y cuarenta de morir, hablando claramente.
  -Señorita Cuesta, ¿Cuánto ha pagado a lo largo de su vida por el seguro el paciente y cuanto podría pagar en el mejor de los casos? Es decir, si resulta que sale ese fantástico veinte por ciento que dice Vílchez.
  - Lleva aportados 45.000 euros y si vive en las condiciones que usted me dice podría pagar otros 15.000 teniendo en cuenta su edad, 71 años.
  -  60.000, eh, no está nada mal, no. Disculpadme por la frialdad de los números, pero se trata de eso mi trabajo, ya lo sabéis. ¿ Cuanto gastaremos en el tratamiento si todo va según lo previsto, Figueras?
  - Si supera la primera fase y le aplicamos el protocolo al pie de la letra, unos 30 ó 36.000 euros, podría llegar hasta los 40.000 y correr el riesgo de que la cifra aumente, incluso se multiplique por dos si resulta que sale dentro del temible cuarenta por ciento de “vivo con secuelas” ya que estas las asumiríamos nosotros como paciente de nuestra compañía que es.
  -Bien, estudiemos el caso con calma, no dejemos que sea la calculadora la que determine sobre la vida del paciente -dijo Vílchez, que había permanecido en silencio hasta ese momento, en el que los números daban paso a los sentimientos.
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  -Una semana más tarde, Aurora, la hija menor del finado, reparó en una de las coronas de flores que tapaban casi por completo el ataúd.
“El Doctor Vílchez y su equipo con la familia de Leopoldo”
FIN
Por una sanidad (y educación) pública de calidad, NO A LOS RECORTES

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