
Se acabó, por fin termina este puto año que no tendría que haber existido.
El puto año que comenzó con la muerte mirándome a los ojos como en un reto en aquella tubería llena de gas tóxico que me hizo sentir tan frágil, tan pequeño como una molécula. Que me hizo salir corriendo a gatas aferrado a la esperanza de lo que tenía fuera, el oxígeno guapo, la luz del final del túnel.
Aquel enemigo invisible que me dejó de regalo muchas pesadillas y lágrimas. Que me convirtió en un niño miedoso durante semanas.
Al cabo de un mes volví. Vencí al miedo, a la angustia, a las pesadillas claustrofóbicas. Vencí a ese terror que me atenazó durante un tiempo corto pero denso, como es el miedo.
Se acabó el puto año de la crisis. El puto año que me ha tenido haciendo números para salir adelante con lo más elemental, con lo necesario.
Entre lo necesario, la conexión a internet, quien lo diría de mí, que ha sido el mayor aliado que he tenido para superar momentos verdaderamente angustiosos. Gracias a ello mucha gente ha tirado de mí para que no me hundiera.
Ha sido el puto año en que Alba se dejó la piel para sacarme a flote cada vez que me estaba hundiendo. Nunca te lo podré pagar, peque, aunque nunca querrías que te pagara nada de todo eso que hiciste con esa generosidad irremediable que tienes.
El puto año en que debí disfrutar del triunfo de España en el mundial de fútbol y no lo disfruté apenas, cuando era un sueño cumplido. Siempre soñé con ese momento y lo viví con una frialdad asquerosa, puto año.
El año en que cuando peor pintaba la cosa, Anita, 3301, aparecía con sus papiros verde esperanza y daba otro empujoncito a este cadáver andante. No sabes, Ana lo que hiciste por mí. No tienes ni idea de cómo me ayudaste.
Como me ayudaron desde el otro lado de la pantalla del ordenador otros muchos con su compañía.
Alicia con su cariño incondicional y una ternura que deshace la piedra. Gracias, conejita .-
Alicia con su cariño incondicional y una ternura que deshace la piedra. Gracias, conejita .-
Princess y Mayra y nuestro viaje a una isla perdida en la que según ellas lo que haríamos sería leer libros y según yo,…bueno, según yo..., ¡pero es que son tan guapas esas dos niñas!
El año en que conocí a una Pili que me ha reventado el alma con su buen rollo genético, a un Kevin que yo hacía cuarentón de puro sabio y resulta que es un bebé-genio con cheque regalo.
El año en que leí las cartas de la luna y me di cuenta de que los extraterrestres viven en Ibiza y se llaman Miguel. Así de integrados están los cabrones. En su planeta les llaman Canopius, aquí Jefes y muy merecidamente además.
El año en que leí las cartas de la luna y me di cuenta de que los extraterrestres viven en Ibiza y se llaman Miguel. Así de integrados están los cabrones. En su planeta les llaman Canopius, aquí Jefes y muy merecidamente además.
El año en que vi a tipos como Taviro a quien yo creía inalcanzable, ser totalmente accesible, cálido y cercano, como Tiguaz, quien pese a mis prolongados y repetidos silencios, siempre ha tenido una palabra de amigo, incluso a veces un barazo, pero de los que no duelen.
El año en que descubrí a Belle Penélope y aluciné en colores. Colores como los de Carol Love, apenas conocida aún y sin embargo ya de obligada visita por tanto como tiene que mostrar.
El año, en que EBA REIRO me enseñó que hay huracanes que arrasan con talento y sin daños de esos computables que salen en las noticias. Es la alerta roja de las letras esa pequeñaja.
El año de Lorelei, my Lo...
El año en que quise irme del lugar donde viven todos ellos en varias ocasiones, en silencio siempre y lo máximo que conseguí fue desaparecer unos pocos días. Un alejamiento truncado la más prolongada de esas veces por un poema canalla (un abrazo, taviro) que no podía dejar sin agradecer y que me enganchó nuevamente a ese veneno con más fuerza si cabe.
No me olvido en este año de putas penurias, de Vivi...endo, de Toni y la pecera parlanchina, de navera, de cristina, de Siul Loquito, de Aérope (cómo lo estarás pasando jodía Manos Libres), de Pame siempre presente, de Paula, esa Milana y su ternura sin límites, de Buscando, que ahora la busco yo y no hay manera con ella.
De mi valiente Poema 85, toda una revelación para mí que me va a dar dos tortas por alargarme con ella más que con otros/as.
De mi valiente Poema 85, toda una revelación para mí que me va a dar dos tortas por alargarme con ella más que con otros/as.
…El año de Patricia !cuanto ha aguantado ese hombro! de Paula y su sonrisa japi que es un bálsamo, de Santi, de Carmen, de Roberto, de Javi, Ramón, Sandra, Damián… que no escriben versos, escriben mi nombre en su pensamiento y no me han dejado solo ni un segundo. Los que me veian la cara y pensaban "este chico está mal", pero no preguntaban, hacían. Son de mi entorno, son de mi vida.
El año de ligar despiadadamente hasta aburrirme porque no me aportaba nada. Ni la satisfacción esa del machito cazador siquiera. No era yo, no podía seguir con eso.
El año de ligar despiadadamente hasta aburrirme porque no me aportaba nada. Ni la satisfacción esa del machito cazador siquiera. No era yo, no podía seguir con eso.
El año en que apareció envuelta en magia la chica de los asteriscos y acabó, con mucho esfuerzo y dedicación por sacarme de ese cruel agujero anímico. Si no puedes dormir, suenha...así, con nh. **
Esfuerzo del que todos habéis participado aún sin saber nada de lo que estaba ocurriendo en la mayoría de los casos.
El año en el que las pasé putas...
Esfuerzo del que todos habéis participado aún sin saber nada de lo que estaba ocurriendo en la mayoría de los casos.
El año, al fin, en que perdí a algunas personas importantísimas en mi vida y no me las van a devolver jamás.
El año de Pepe en el tobogán, el Pepe del corazón fuera de su sitio, el de los bolsillos vacíos y el alma llena de miles de sentimientos encontrados entre sí.
El año del precipicio y el valle en cuestión de segundos.
El año en el que me lamenté en algunas ocasiones de no haber tenido los reflejos suficientes para darme cuenta de que aquella tubería quería quedarse conmigo para evitarme pasar el año que pasé.
El año en el que las pasé putas...
El año de las (plural) crisis…
Adiós, hijo de puta.